Art Madrid'25 – FRANCISCO MAYOR MAESTRE: El libro (de la pintura) del desasosiego

FRANCISCO MAYOR MAESTRE

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

Tiene algo el trabajo de Francisco Mayor Maestre (Madrid, 1990) de una arqueología de imágenes de nuestro tiempo, como el desarrollo de la incontenida enajenación de quien hubiese decidido pasear entre los vestigios, casi humeantes, de la realidad contemporánea. Humus de lo que hemos construido, queda luego simbolizado en el crecimiento de sus imágenes, secuencia no exenta de ira revelada en las pinturas de los despojos de los inmuebles: ventanas, toldos o huecos que, a fuer de mostrados ad infinitum, en sus variaciones diversas, acaban deviniendo imágenes con un fuerte componente abstracto, mas siempre parecen dejarnos expuestos a la verdad.

Trabajando por conjuntos de reflexiones, sus pinturas toman el aspecto de islas de sentido diferidas que se van relacionando, a la par que un aire de sencilla neutralidad en la mostración no le impide viajar hasta el límite, presentando diálogos entre lo representativo y lo abstracto, geometría o la mancha, precisión frente a pincelada distraída, lugares, formas, el totus o el detalle, o bien fricciones, algunas tan singulares como la literatura titular de sus obras, de esta forma parece escapar del frecuentado rictus de la historia del arte.

Le leo: “Esta dimensión temporal de lo pictórico nos enfrenta con la idea de que solo vamos a poder entrever la pintura, sólo podemos mirarla de perfil para intentar encontrar, como si de arqueología se tratara, los restos de un proceso físico-material-experiencial al que de un modo egoísta solo tiene acceso el artista que lo desarrolla, el resto solo somos espectadores, solo podemos ser partícipes de las huellas que nos han llevado hasta este punto ¿final?”. Al cabo, recordemos, crear es una configuración de signos y una ficción, un poïein de vocación simbólica. No esquiva Mayor Maestre extraer belleza de la zozobra ni mostrar la perplejidad y el misterio. Difuminando los límites, su obra elogia la interrogación expresada entre el vértigo. Implacable lógica del capricho, como forma superior de independencia poética. Trompetas tibetanas de sonoridad baja (como decía Alain Jouffray de Henri Michaux).

Como un paseante de nuestro tiempo que estupefacto camina entre los pecios, bien lo sabe, al borde del abismo.

Y, AL PRINCIPIO, LA INFANCIA

Pensé nuevamente en aquel verso de Thomas Bernhard: salvaje crece la flor de mi cólera. La infancia como el territorio desde el que surgirá lo que has llamado “esa visión privilegiada” sobre los aherrojados del mundo.

Desearía me refirieras ese viaje, malinconia sobre los desechos del mundo, como lugar que impulsó en un principio tu quehacer.

Al principio, la infancia… Yo me crie en la periferia sur de Madrid. Lo de que sea de Madrid es irrelevante, porque en cierta medida las periferias tienen siempre unas características comunes que las hacen bastante indistintas a lo largo de todo el territorio. Lo que para mí suponía vivir en la periferia, era tener que viajar todos los días a la ciudad y aguantar un trayecto de en torno a una hora y media de ida y otro tanto de vuelta. Esto que era y que yo sufría como un tedio terrible, me permitía y me obligaba en cierta medida, a dos cosas: La primera era buscar algo que hacer, algo para entretenerme. Y la segunda era que en ese buscar algo para entretenerme, tenía que ir mirando por la ventana, era la única opción para entretenerme o para disfrutar un poco del paisaje. Y así descubría o, intentaba descubrir elementos novedosos en un entorno que era continuamente el mismo. Yo he convenido en llamarlo la dimensión luminosa de lo cotidiano, que son estos hallazgos de novedad o de elementos que llevan toda la vida en el mismo lugar, que siempre han estado ahí. Y de pronto los descubres. Y son como una bofetada, un cambio radical de ese entorno. Por ejemplo, puede ser un edificio que lleva treinta años o allí y un buen día lo ves y dices, bueno, si he pasado siempre por aquí y nunca lo había visto. Esto es una característica que me parece muy interesante, porque creo que, al destilarla en mi trabajo, precisamente ayuda a eso, a esconder ciertos elementos que van apareciendo, que se van escondiendo y que se pueden ir descubriendo poco a poco.

La segunda cuestión es que en la frontera sur de la periferia hay que atravesar los barrios de Madrid, que se caracterizan por la superpoblación y porque son barrios que están depauperados. Y estas dos características precisamente los convierten en zonas que son muy orgánicas en cuanto al cambio, que son desordenadas, que la transformación es muy rápida y muy veloz. Y estas características de orden y desorden es algo que me parece que se destila y que es interesante reflejar en mi trabajo pictórico.

Francisco Mayor Maestre

Esta fiesta no es para feos, 2022

Óleo sobre tabla

190 x 150cm

PENSAR Y PINTAR (VERSUS PINTAR Y PENSAR)

En ocasiones has referido que la pintura es “el resultado de sepultar infinidad de formas y entidades propias sobre otras, una coreografía del amontonamiento, uno sobre otro, una imagen que anula la anterior y construye la siguiente”. Por eso, sentencias, el proceso es el objetivo (en un primer momento leí, no comprendía, “el proceso es objetivo”).

¿Podrías hablarme de ese viaje no-objetivo de tus imágenes entre lo intencional de la idea expresada y los azares que puedan encontrarse en el camino de la práctica de la pintura?

Yo intentando explicar mi proceso pictórico reflexionaba sobre cuál era el momento en el que empezaba a pintar. En cierta medida, he convenido a entender que es el momento en el que cojo un soporte en blanco, lo imprimo y empiezo a dibujar sobre él, aunque entiendo que esto en sí, el hecho de escoger la tecnología específica, el soporte específico no es una cosa cero, sino que está connotado y que está atravesado por ciertas lógicas que son heredadas, en cierta medida. Pero bueno, convengamos que partimos de que la pintura empieza en el momento en que empezamos un cuadro, en mi caso. Este proceso de empezar cuadro no es otra cosa que la idea de ir sepultando en capa tras capa, diferentes elementos que van apareciendo en la pintura-cuadro y que van desapareciendo durante el proceso.

Esto me llevaba a pensar que, aunque yo tuviera un objetivo para iniciar la obra, al final, este objetivo se veía atravesado y se veía desvirtuado, porque el resultado de la obra iba siendo lo que iba haciendo y lo que me obligaba a hacer sobre lo que había hecho. Es decir, lo que había pintado ahora, era el detonante para lo que voy a pintar en el futuro. Y lo que he pintado en el futuro, es el detonante para lo siguiente. Es decir, una cadena que se va sumando. Al final el cuadro es el resultado de un sándwich de diferentes procesos que se van sepultando uno sobre otro, pero que son absolutamente relevantes, porque, por un lado, si no se hubieran sepultado uno sobre otro, nunca hubiéramos llegado al momento en el que he parado y he decidido que esa pieza está terminada. Y dos, todas esas capas del sándwich acaban vibrando o siendo efervescentes y terminan siendo percibidas en cierta medida. Son como los tambores de Jumanji que están sonando, aunque intentes dejar de jugar, los tambores siguen sonando. Pues un poco en ese sentido de todo un andamiaje que se ha ido construyendo y que nos ha llevado hasta este punto, en el que nada tenía que ver con el objetivo inicial y posiblemente nada tenga que ver con todas las capas que hay atrás.

Francisco Mayor Maestre

Más fuerza que maña, 2022

Óleo sobre tabla

90 x 150cm

PINTAR, COMO UNA DERIVA

Hacer un cuadro, decía Michaux, es como crear un fantasma. Has escrito que “el propio hacer es el motor del hecho; sepultar, borrar, rehacer, es el leitmotiv, el fin, la inspiración si se quiere, de lo siguiente. El proceso es como un reloj de movimiento automático, que se da cuerda a sí mismo con el movimiento de quien lo soporta, una suerte de imágenes (intencionadas y físicas derivadas de la propia materialidad de la pintura y de su aplicación) que aparecen y desaparecen, que provocan y precipitan lo siguiente”. Y leyéndote, también, he pensado que tu mirada tiene algo autotélico, pintura-habla-de-pintura, pues tus cuadros refieren también el lenguaje y pensamiento del arte, incluso su desvío a regiones adversas de dicho expresar o pensar.

La pregunta es tuya: ¿hasta qué punto la materialidad es flexible o si, concluida la imagen final, hemos llegado al final?

Creo que las tecnologías que producen imagen tienden al ensimismamiento. Tienden a pensarse a sí mismas. La pintura igual como de forma muy evidente. Pero yo recuerdo cuando estaba estudiando la carrera, monté un pequeño laboratorio y fotografía en mi habitación y el procedimiento que me acababa fascinando de la fotografía, no era el de obtener una imagen bonita, una imagen correcta, sino todos los pasos que había que dar hasta el momento en el que obtenías algo que no fuera un negro absoluto.

Si cabe, creo que para mí la pintura es irresistible. Precisamente porque esos pasos que se dan para conseguir la imagen, están íntimamente ligados con lo físico por dos motivos: Por un lado, el movimiento, al mover la mano y que quede dibujado un trazo sobre una superficie, es crear un rastro. Tiene que ver con el cuerpo; tiene que ver con crear imagen a través del cuerpo. Y, en segundo lugar, me resulta muy relevante o creo que está íntimamente ligado con lo físico, por la propia materialidad de la pintura. Es decir, la pintura es en el caso del óleo, aceite y pigmento y este aceite y este pigmento tiene una viscosidad, tiene una densidad, tienen un grosor. Este propio hecho de que sea como carne, de que sea como un material cárnico o vegetal, pero el caso, un material que sea grueso, con el que se construye una imagen bidimensional, me parece que es muy atractivo por esta dimensión física de la imagen. No sé hasta qué punto la materialidad es flexible, ni sé si esta materialidad es la que nos determina el momento en que concluimos una obra. Lo que pienso más es que la conclusión de la obra está en el mirar y en el percibir, y no tanto en el hacer.

PERIFERIAS

Desde la mirada hacia la representación, en una doble dirección continuidad y una radical discontinuidad. Tú mismo has observado en ocasiones cómo en el taller pintas diversas obras al tiempo, lo cual coopera en la concentración al rodearte de todo el corpus que sucede en ese tiempo, subrayando lo que llamas “la mirada periférica”.

¿Podrías referirme a ese proceso de trabajo que veo con aire diarista, la crónica de tus días de pintor?

Una vez me preguntaron que cuánto de performativo tenía mi forma de pintar. Yo no lo había pensado hasta el momento, pero me hubiera gustado, en realidad, responder algo más asombroso. Porque al final mi forma de pintar es movimiento sincopado y grandes espacios de silencio. La verdad es que la rutina en el taller para mí es muy relevante. Intento venir todas las horas posibles y me planteo horarios fijos. Cuanto más tiempo estoy, más me conecto con lo que estoy haciendo y viceversa. Normalmente para mí es el inicio lo que me cuesta; llegar al taller.

Suelo empezar con actividades mucho más someras, porque la concentración va in crescendo. Cuantas más horas estoy dedicando a ello - no sólo ante un cuadro, porque voy cambiando varios cuadros - más me conecto. Y al final del día suele ser como el momento en que en el que tomo decisiones más radicales. Por dos motivos: por cansancio, pero también por concentración. Siempre me cuesta un poco desenganchar de lo que estoy haciendo. También para mí es importante estar rodeado en el taller de las pinturas que voy llevando a la vez; de las que están a medias, las que no. Porque las voy viendo como con la periferia del ojo y se contaminan unas a otras. Y esto es importante. También en mi día a día es relevante, por ejemplo, el espacio que hay cuando salgo y cuando llego al taller. Yo vengo con mi perro Limón, estamos como a cuarenta minutos de casa, y ese paseo andando de ida, que es como un momento de ir conectando ya con lo que voy a hacer y esos otros cuarenta minutos de paseo a la vuelta, que es como para despresurizar el cerebro, son importantes para mí. Al final Limón también está aquí en el estudio conmigo y me acompaña todos los días. Y como es un trabajo solitario, es verdad que me ayuda. Y en este sentido, dentro de mi día a día son muy importantes todas las personas que participan de una forma directa. Por ejemplo, mi pareja, brindándome todo el apoyo posible. Tenemos un poco la broma que es la directora logística del taller porque es mi apoyo operativo, creativo, emocional… Y luego también está mi familia que participa de forma directa. Muchas veces vienen a ayudarme a embalar obras, a trabajar en el taller, en procesos más complejos. Entonces todo este corpus es el que conforma poco a poco mi rutina de trabajo.

Francisco Mayor Maestre

El año que aprendí a montar en bicicleta, 2022

Óleo sobre tabla con vitrina de metacrilato

120 x 100cm

CONCLUYENDO: EL ARTE SE RECUERDA A SÍ MISMO

Hemos referido cómo la complejidad de tu obra se encuentra en el lenguaje del arte mas, contemplando ciertas pinturas, también leyendo tu pensar sobre la creación, percibo la instauración de un vacío inicial, como un lugar concentrado del pensamiento. Llegados a este punto, pregunta compartida en este programa de conversaciones con otros creadores.

¿Cómo se encuentra tu obra con lo que se conoce como el sistema del arte: la galería o el museo, la sala de exposiciones, contempladores o críticos? O, como en este caso, ¿la feria de arte?

Bueno, la verdad es que la relación con el sistema del arte siempre es complicada. Es complicada porque la creación es un proceso que tiene que ver con la lentitud, que tiene que ver con la soledad, que tiene que ver con el silencio. Y el sistema del arte, digamos que está atravesado por lógicas de mercado, por lógicas de promoción, de exhibición, de difusión, de venta, de exposición, al fin y al cabo. Digamos que son como mundos que son necesarios el uno para el otro; que están íntimamente unidos pero que en términos absolutos están opuestos. Uno es como el proceso del silencio y de la intimidad y el ostracismo. Y el otro es el proceso de la celebración, de la exhibición, de la muestra.

Para mí, la relación con el sistema del arte pasa por contar con una galería que te apoye y que te promocione. En mi caso, Aurora, que es la directora de la galería Aurora Vigil-Escalera, es la galería que me representa y yo siento que tengo mucha suerte de contar con su ayuda. Al final entiendo que las galerías son figuras que lo que hacen precisamente, es acompañar a los artistas en este proceso y acompañarlos en su relación con el Art System.

Una galería desde el punto de vista y como yo lo vivo con Aurora, es la persona y la institución que como galería custodia mi espacio de silencio. Es la que se encarga a la vez de dar visibilidad, promocionar y brindarme todas las plataformas posibles para poder exhibir y mostrar mi trabajo.

ART MADRID’25: VEINTE CUMPLEAÑOS

La lluvia no fue un impedimento para que la celebración de los veinte años de vida de Art Madrid sucediera por todo lo alto en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Del 5 al 9 de marzo la sede de la feria abrió las puertas a artistas, galerías, coleccionistas, amantes del arte y profesionales del sector para acogernos en una edición marcada por una mayor presencia de mujeres artistas, más del 50% de artistas debutantes, la presencia de 34 galerías y alrededor de 1100 obras realizadas entre 2022 y 2025.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


Art Madrid’25 abrió sus puertas presentando un Programa de Galerías integrado por 34 expositores, 22 nacionales, 12 internacionales y 7 estrenando su presencia en la feria. Más de 200 artistas mostraron obras de reciente creación, representando así las últimas tendencias artísticas del panorama nacional e internacional. La pintura con una relevante presencia en todas sus formas de expresión y líneas de representación; la escultura, la fotografía, el dibujo, el vídeo y la instalación.

Durante estos cinco días, Art Madrid’25 recibió en torno a 20.000 visitantes entre coleccionistas, profesionales del sector, público general y nuevos compradores.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


La celebración de esta edición estuvo acompañada de un Programa Paralelo centrado en el eje conceptual: Territorio Ciudad. En la antesala de la feria, del 28 de febrero al 2 de marzo se desarrollaron en la ciudad de Madrid los proyectos: Arquitecturas Imaginadas, Dialoga Ciudad y la segunda edición de La Quedada, un circuito de recorridos por estudios y espacios de creación artística. Arquitecturas Imaginadas convirtió el metro en una galería de arte efímera; Dialoga Ciudad llenó las calles de poesía, estableciendo un diálogo directo con los transeúntes, mientras que La Quedada abrió las puertas de los estudios de artistas, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de conocer de cerca sus procesos creativos. También antecedió a la semana de la feria el Programa de entrevistas: Conversaciones con Marisol Salanova.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


Una vez inaugurada la feria, la programación continuó con propuestas innovadoras como Open Booth, un espacio en colaboración con la Universidad Nebrija y Liquitex, que invitó a los estudiantes del Grado de Bellas Artes de la universidad a presentar sus obras en un contexto profesional. Asimismo, el ciclo Raíces Afuera exploró conceptos de identidad y pertenencia mediante performances que propusieron diferentes puntos de vista y una reflexión extendida sobre el arraigo y la movilidad en la sociedad contemporánea.

El arte en movimiento también tuvo un papel destacado en esta edición gracias a Cartografías de la Percepción, un programa de videoarte comisariado por PROYECTOR que analizó la relación entre los habitantes y su entorno urbano mediante obras audiovisuales inmersivas. A esto se sumó 20 Grados, desarrollado en el Espacio Tectónica, donde diez artistas emplearon la realidad aumentada, el sonido y la performance para explorar la interacción entre la arquitectura y sus habitantes.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


Entre las propuestas más innovadoras de la edición destacó Ciudad Sutil, de Susi Vetter, que convirtió la calle Montalbán en una instalación digital interactiva. Esta iniciativa transformó el espacio público y planteó nuevas preguntas sobre la relación entre el ser humano y su entorno, invitando al espectador a reflexionar sobre su impacto en el paisaje urbano.

Alrededor de 30 artistas fueron invitados a formar parte del Programa Paralelo de Art Madrid'25. Una iniciativa que la organización de la feria pretende mantener en ediciones venidetras con la intención de incoporar al evento otras maneras de apoyar la creación y de fomentar el diálogo entre artistas, público y profesionales del sector, enriqueciendo así la experiencia cultural de la feria.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


MECENAZGO, PREMIOS Y RESIDENCIAS: EL IMPULSO A LA CREACIÓN CONTEMPORÁNEA

Uno de los pilares fundamentales de Art Madrid es su compromiso con el fomento del arte y el apoyo a los creadores. A través de su Programa de Mecenazgo, la feria ha consolidado su papel como plataforma de promoción del talento emergente y la consolidación de artistas en el mercado.

El Premio de Adquisición ha permitido la incorporación de obras seleccionadas a importantes colecciones privadas. Este año, las entidades Colección Studiolo, Colección E2IN2 y Devesa Law han apostado por la obra de Armando de la Garza (Premio de Adquisición. Colección Studiolo), representado por DDR Art Gallery; Fernando Suárez Reguera (Premio de Adquisición Colección E2IN2), representado por la Galería Luisa Pita y Moisés Yagües (Premio de Adquisición Devesa Law), representado por la Galería Aurora Vigil-Escalera; una iniciativa que asegura la difusión y preservación de las obras de los artistas premiados dentro del circuito del coleccionismo nacional.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


Por su parte, el Premio Artista Emergente, otorgado por One Shot Hotels en el marco del Programa One Shot Collectors, ha reconocido el talento de Ana Cardoso, representada por la Galería São Mamede. Este reconocimiento proporciona un impulso económico clave para la consolidación de artistas en etapas de desarrollo.

Finalmente, el Premio Residencia, organizado en colaboración con DOM Art Residence y ExtrArtis, ha sido concedido a Luis Olaso, representado por Kur Art Gallery. Gracias a esta distinción, el artista disfrutará de una residencia artística en Sorrento, Italia, en agosto de 2025, una oportunidad única para la experimentación, el intercambio cultural y la expansión de su práctica artística.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


COLECCIONISMO: EL ARTE DE ADQUIRIR CON CRITERIO

El fomento del coleccionismo ha sido otro de los grandes ejes de Art Madrid’25. Con el Programa de Coleccionismo One Shot Collectors, patrocinado por One Shot Hotels, la feria ha buscado fomentar la adquisición de obras de arte mediante un espacio de asesoramiento especializado. De la mano de la experta Ana Suárez Gisbert, los participantes recibieron orientación sobre cómo iniciarse en la compra de arte o ampliar sus colecciones con conocimiento y criterio. Este programa ha contribuido significativamente a fortalecer el mercado del arte contemporáneo y a reforzar la conexión entre creadores y coleccionistas.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


La veinte edición de Art Madrid deja cifras de venta que superan la edición de 2024; han sido adquiridas un total de 675 obras. De las cuales, 39 han sido a través del Programa de Coleccionismo de Art Madrid’25 liderado por la Art Advisor Ana Suárez Gisbert. El 10 % de las obras han superado los 20.000 euros de precio; el 15 % fueron piezas de entre 10.000 y 20.000 euros; el 30 % oscilaba entre los 3.000 y los 10.000 euros y, el 45%, fueron obras adquiridas por un importe menor a 3.000 euros. Esto refuerza el papel de Art Madrid como un evento clave para aquellos que desean adentrarse en el mundo del coleccionismo. En esta última edición, la feria ha contado con una mayor afluencia de visitantes internacionales, así como de diversas regiones de España, lo que confirma el creciente interés de los coleccionistas extranjeros por incorporar a sus colecciones obras de artistas españoles. Una vez más, las galerías participantes en Art Madrid han destacado el aumento de asistentes y el interés de los compradores, tanto de coleccionistas experimentados como de nuevos entusiastas que buscan iniciarse en el arte.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


UN EVENTO POSIBLE GRACIAS A SU RED DE COLABORADORES

El éxito de Art Madrid’25 ha sido posible gracias al respaldo de sus patrocinadores oficiales: Liquitex, Lexus, One Shot Hotels, Safe Creative, Universidad Nebrija y Cervezas Alhambra. Su apoyo ha sido fundamental para la celebración de los veinte años de arte contemporáneo de Art Madrid.

Además, la feria ha contado con la colaboración de plataformas e instituciones culturales como PROYECTOR, CRU Cultural Platform, la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, Colección Studiolo, E2IN2, DOM Art Residence, Devesa, Enviarte, Vanille Bakery Lab & Café y Pago de Cirsus.

También ha recibido el respaldo de entidades gubernamentales como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Cultura y Deporte y la Comunidad de Madrid, reforzando así su presencia en el panorama cultural.

En el ámbito de la difusión, los media partners: PAC, Gráffica, Cultura Inquieta, ArtPrice, Arte al Límite, Arte por Excelencias, VEIN, Art Facts y Bonart Cultural han contribuido a proyectar el evento a nivel global.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano,


ART MADRID: UN FUTURO LLENO DE POSIBILIDADES

Después de dos décadas de trayectoria, Art Madrid se reafirma como un evento dinámico, accesible y en constante evolución. Con más de 100.000 visitantes en sus últimas cinco ediciones, la feria se ha consolidado como un referente imprescindible dentro del circuito artístico nacional e internacional.

La Galería de Cristal del Palacio de Cibeles ha vuelto a ser el escenario ideal para esta celebración del arte contemporáneo, ofreciendo un espacio de encuentro para galerías, coleccionistas y creadores de todo el mundo. Con una programación innovadora y un enfoque cada vez más abierto, Art Madrid’25 ha demostrado que, tras veinte años, su papel dentro del ecosistema artístico sigue siendo más relevante que nunca, y su futuro está lleno de posibilidades y nuevas exploraciones artísticas.


Art Madrid'25. Foto de Lucas Amillano.


Gracias por acompañarnos en esta 20ª edición de Art Madrid. Vuestra confianza y apoyo son esenciales para seguir impulsando el arte y la cultura contemporánea.


¡Nos vemos en Art Madrid'26!